Hace tiempo que no escribo porque las obligaciones mandan, a pesar de eso, no habéis dejado de leerme y eso os lo agradezco de corazón a todos, aunque en estos momentos quiero hacer una mención especial a los que me leéis desde
Muchos besos.
Hace unos días, regresé de Córdoba, he pasado allí una semana rodeada de las calles de su centro histórico, perdida en su historia, respirando en cada uno de los pasos que daba, su aire impregnado de las diferentes culturas que han poblado su vida.
Córdoba es bellísima. Para mí lo es en toda la extensión de la palabra, no solo en su estructura, en su historia o en sus gentes, es bella en el espíritu que mana de cada una de sus piedras VIVAS, con alma musulmana, judía, cristiana. En cada una de las pasiones con las que se ha escrito su larga historia.
Es bella en su esencia, en las notas de color que proyectan las sombras de sus años.
Córdoba me gusta tanto, que cuando estoy allí, al día parecen faltarle horas.
Me gusta pasear por sus calles estrechas, rozar mis dedos con los muros de su ciudad, sentir como vibran bajo mis manos.
Me gustan sus calles sin salida, sin un destino aparente, pero guardando con celo pequeñas plazoletas abiertas al publico aunque escondidas a la vista, ¡que maravillosas historias guardan tan bellas estancias!!
¿Qué vidas habrán escondido esas anónimas y viejas casas con tantos años en pie, tras sus zaguanes, en sus bellos patios erguidos como magníficos oasis en el interior de las viviendas?
Miro las sombras que al caer la tarde el sol proyecta sobre los arcos que dan paso a las galerías en estas construcciones y se me antojan que hoy, al igual que ayer, están llenas de misterio y emociones ocultas.
Me gusta su aroma a azahar, el aroma a todas las flores que inundan sus balcones, sus ventanas parcialmente cubiertas con artesanales rejas de hierro forjado que tanto parecen guardar!!
Me gusta ver las celosías que hay tras sus ventanas escondiendo el interior y dejando paso a la imaginación de todo el que pasa, eso, me encanta!!!!!
No me canso de la atmósfera de su casco antiguo y de sentirlo tan cercano como hace cientos de años lo pudieron sentir nuestros antepasados: musulmanes, judíos, cristianos, moriscos deportados de las Alpujarras, niños, jóvenes, ancianos, todos crearon a base de esfuerzo y sangre, lo que hoy somos.
Pero curiosamente lo que más me llama la atención, es ver como este escenario tan bello hace volar mi imaginación, creando historias apasionadas en mi mente que algún día me gustaría compartir con vosotros.
Un beso.
Marilé



