viernes, 11 de noviembre de 2011

Un cálido momento.

A veces, los días se suceden de una temperatura tan gris y oscura, de unas horas tan largas y monótonas, que parecen aburrirse en la penumbra que envuelve la ciudad.
Hace una semana que entró el frío y con él las lluvias. Son las primeras lluvias de este tardío otoño, pero como de costumbre, han entrado con gran fuerza, robándonos a manos llenas las horas de sol donde hemos sido tan felices junto a la clara luz del mediterráneo.
Pero no estoy dispuesta a permitirlo, no estoy dispuesta a que mis próximas horas se llenen de gotas de lluvia en mi alma, igual que se llenan los cristales de mis ventanas.
Voy a cubrir de calidez todos los rincones de mi casa que me haga volver a vivir las templadas horas del verano.
He comenzado por el porche, he cambiado el color de sus blancas paredes en donde antes limpiamente se reflejaba el sol, ahora he dado tonos más cálidos, he mezclado rojos con ocres y he metido el frío azul con mesura para no recargar, las mezclas me han resultado muy agradables, sus tonos ahora van de un beige claro a un violeta rojizo muy vigorizante en estas tardes apagadas. He pintado también la mesa de centro y el marco del espejo de madera lo he sustituido por uno de resina de poliuretano con un estilo muy romántico que he pintado  en color crema y matizado sus contornos con un óleo dorado.
El porche está orientado hacia el sur así que todo el sol del otoño entra por sus grandes ventanales.
Ahora si se parece al sitio ideal, en el que poder leer un libro cobijada en mi sillón preferido, arropada por la mantita retro que con tanto cariño me ha hecho la abuela y perderme en sus paginas como en un gran laberinto, escondida tras las emociones de sus personajes, palpitando mi corazón junto al de ellos, mientras lentamente y sin darme cuenta, recargo mis depósitos de la tan ansiada serotonina, para poder así hacer frente a los días como hoy, días donde la noche se hace pronto y me  invita a soñar y a imaginar maravillosas historias escondidas en los rincones de Granada.






                                                    Marilé Cerván

9 comentarios:

  1. Que bonito describes el porche, cuanta calidez y cuanto calor de hogar desprenden esas palabras, me imagino cuando llueva y esteis en esa habitación tan calentitos. ¿todo eso lo has hecho tu? Que manos y buen gusto, el espejo es un pasada, y la mantita de ganchillo, que acogedor y que color más chic! De buena gana me quedaría un ratito en tu porche y me tomaria ese cafelito.

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  2. Gracias Inma por tus agradables comentarios,yo tambien te quiero.
    Para el cafelito ya te estoy esperando.
    Un beso.

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  3. Realmente este relato hace honor al nombre que tiene.
    Un cálido momento, es en el que te ves inmerso cuando vas leyendo, con una descripción perfecta del entorno.
    Un beso.

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  4. Inpresionante, sublime....
    Espero con impaciencia a que nos obsequies con un nuevo relato.

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  5. A mi admirador anónimo: gracias por tu comenterio, me agrada mucho contar con tu apoyo aunque no sepa quien eres. Esto me hace poder seguir con más ganas.
    Un beso.

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  6. Ya veras que voy poco a poco leyendo tus entradas y con todas y cada una de ellas me emociono, con esta concretamente has sido capaz de transmitirme mientras la leia una paz y un sosiego que no te imaginas, que maravilla poder sentarse en un rincon como describes y leer un libro o simplemnte mirar por la ventana y pensar.
    Gracias Marilé por permitirme leer estos relatos. Un beso.

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    1. Gracias a ti por leerlos y cuando quieras podemos compartir este rincón para un delicioso café con una agradable charla.
      Un beso

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  7. Me gusta tu relato. Describes el rincón del hogar que a todos nos gusta tener y, que son tan personales. pueden ser mejor o peor, pero es el nuestro. Y nos gusta de vez en cuando compartir con una agradable charla de amigos´
    Un beso

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    1. Es cierto, es nuestro rincón, con un despliegue integro de nuestra personalidad ideal para compartir con los amigos. Gracias por tu comentario !!

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