Cobijada entre los brazos de un mullido sillón del salón, veía declinar los últimos rayos de luz en la lejanía de un horizonte velado por las espesas nubes y entonces soñaba...
Dejaba volar la imaginación
y así sin esperarlo, aparecieron ellas.
Fue como un flash rápido en mi mente. Vi sus caritas, sus miradas amplias y serenas. Vi sus delicadas formas y fue en ese momento cuando empecé a crearlas.
Cogí lápiz y papel y me puse a dar vida a sus expresiones. Qué lindas!! cuantos recuerdos me transmitían, era como volver en esa hora de la tarde a ser niña otra vez!!!
No tardé mucho en hacerme con telitas y fieltros para darles forma. Patilargas, coquetas, presumidas, de pelo largo y personalidades diferentes, me parecía que cobraban vida.
De pronto, todas las tardes empezaron a cambiar, ya no se veía la lluvia resbalar por los cristales, no había nubarrones en el horizonte y el leve a roma de las rosas había dejado de ser tímido y entraba a mi habitación intenso como si de una primavera nueva se tratase.
Martina, Claudia, Sofía, Marian, Esperanza...
todas tomaban vida en mis manos y de nuevo me permitía el lujo de volver a ser niña, como si de magia se tratara porque mágico era ese momento cuando acabadas con sus tiernas y delicadas caritas me miraban.
Una tras una todas fueron naciendo y ocupando un trocito de este corazón que sigue recordando su niñez.
Marilé Cerván
Está precioso Marilé!! nunca hay que dejar de ser niños, un beso!! y ya sabes que pienso, que son preciosas!!!!! tienes unas manos divinas!!!! enhorabuena!
ResponderEliminarMuchas gracias Yolanda. Me alegra mucho que os gusten.!!!
EliminarNunca deberíamos olvidar esa etapa de nuestras vidas. Muy bonito Marilé y, enhorabuena por esa colección de muñecas tan lindas.
ResponderEliminarGracias, es una etapa guardada con mimo en mi memoria y seguro que en la vuestra también. Muchas gracias por vuestros comentarios.
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